La lectora profesional

DÍA DE LAS LIBRERÍAS: lugares para ser libres, entre libros.

Dicen que no se puede empezar un artículo en negativo, que no es bueno abusar del adverbio “no” cuando se quiere comunicar un mensaje positivo o animar a la compra. Dicen que hay que resaltar lo beneficioso de -en este caso- los libros, para que vosotrxs, seres humanos y lectores, acudáis a las librerías y compréis libros. Digo vosotrxs, y esta vez sí que no me incluyo, porque como sabéis padezco bibliofilia. Para bien, y para mal.

Sin embargo, mañana dicen que es el Día de las Librerías, y cada año la cosa está más difícil, con esa competencia desleal de las grandes superficies o de monstruos del marketing como Amazon. Sobrevivir, vendiendo pasión y saberes, más que artefactos de tinta y líneas, cada vez se parece más a un esfuerzo titánico.

Siento el tono de este post, pero quiero dejar escrito que somos culpables. Culpables de no comprar libros. Es una ecuación muy sencilla: si queremos que haya librerías (como Ubú Libros, como Praga, como OVNI, como Imagina o como Bakakai) y queremos que haya librerxs (como Marian, como Javi, como Lucía, como Mª Ángeles o como Raj), con los que en el diálogo y en la escucha, se lleven mejor algunos días de sinsentido…Si queremos esto, hay que comprar libros.

Mañana, anulen su pedido online, salgan a la calle. Dicen que saldrá el sol. Dicen que en el paseo verán a otros humanos ansiosos por manosear esa maquetación que esconde la historia que les devolverá su reflejo y que les hará sonreir (o llorar, que aunque mal visto, es sanador y le da intensidad al día de 48h que vivimos algunas…).

Mañana 16 de Noviembre de 2018, olviden sus pantallas, vuelvan a obtener un artefacto libro en su librería de referencia, conversen con su librerx, déjense orientar y aconsejar lejos de la industria y del marketing, arriesguen su experiencia en una lectura. Mañana salgan, vean personas con ojos tristes y alegres y con historias que contar. Y sobre todo, mañana vayan a una librería y compren un libro. Y si puede ser dos. Y cuando estén infectados y ya no puedan vivir un día más sin leer, sigan comprando, y yendo a bibliotecas también, por supuesto!!

Y lean delante de sus chaveas para que sepan que detrás de esas líneas hay muchos mundos, tantos posibles como sean capaces de imaginar. Y que leyendo desarrollaremos tal poder genuino, tanta creatividad, que conseguiremos construir un mundo donde se puedan empezar mensajes positivos con una palabra tal como “no” y lxs librerxs sepan que envejecerán viendo crecer a sus lectores 

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